Un minuto de filosofía:
"La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos,
tus palabras y tus actos ( Mahatma Gandhi)
Ingredientes:
3 lonchas de jamón serrano o York
1 lata de paté al gusto
Sal y pimienta molida
Para la salsa de almendra:
3 dientes de ajos
1 cebolla grande
1 tomate grande pelado
15-20 almendras peladas crudas
3-4 rebanadas de pan
1/2 vaso de tomate frito casero
1/2 vaso de vino de jerez
Agua la que te pida
Modo de hacerlo:
Pedir al carnicero que os abra las pechugas para rellenar y que os de tres trozos de malla para atarlas,
(el mio me las da, porque sino le llevo el jamón y el paté y el me las prepara, y las embute en la malla al momento) aunque a mi me gusta mas hacerlo en casa.
Poner una cazuela con un fondo de aceite y freír los ajos enteros sin piel,
añadir la cebolla en juliana gruesa, no importa el grosor porque luego la trituraremos,
cuando este dorada sacarlas al vaso donde la vamos a triturar, en el aceite refreír el tomate pelado en 4 trozos, cuando este blandito pasarlo al vaso con la cebolla y reservar.
En el aceite del refrito poner las almendras troceadas y el pan en rebanadas, yo lo puse de barra
porque es el que tenia, pero mejor seria una sola rebanada de pan de pueblo que es mas denso.
Cuando este el pan bien dorado pasarlo también al vaso que tenemos con la cebolla y reservar.
En el aceite donde hemos hecho el refrito poner las pechugas y dorarlas por todos lados.
Mientras doramos las pechugas haremos la salsa de almendras.
Como ya tenemos el refrito en el vaso le añadimos el vino y el tomate frito mejor si es casero (cada zona tiene buen vino pero que sea bueno que es lo que dará sabor a la salsa)
El agua la añadiremos poco a poco según nos guste la salsa mas o menos espesa, de todas maneras la podremos añadir cuando este ya con las pechugas en el fuego.
Esta salsa se puede poner en la mesa por si algun comensal quiere mas, tambien se puede hacer para otros platos de carne.
Si las pechugas están bien doradas, añadirle la salsa y dejar que se hagan unos minutos mas.
Salpimentar y después sirvelas una por comensal ya que no son muy grandes.
Yo las serví con una coliflor primero cocida y luego refrita con ajos.
Si queréis podéis cortarlas en rodajas que quedan muy bonitas (siento no tener fotos de este paso)
y podréis disfrutar de una receta riquisima que sirve para cualquier día de fiesta



